
A esta triste noticia, se sumaba unos días más tarde el anuncio de traspaso de la decana librería "Semuret" en Zamora, abierta desde 1900 y el cierre de la madrileña e histórica librería "Nicolás Moya" tras más de 155 años atendiendo a sus lectores (fue abierta en 1867). Por último en nuestra ciudad (Badajoz), en los ultimos días, es público ya el traspaso de la librería "Mercurio" por posible cambio de actividad de su propietaria.
Mucho se ha escrito acerca de la influencia de Amazon y el lastre que tener un fondo amplio puede suponer para la viabilidad de las librerías, pero a mi entender el asunto va más allá.
Traer al caso una experiencia personal, que relacionada con el asunto, tal vez sirva para ilustrar sobre partes del problema aún no dilucidadas. La semana pasada culminé la adquisición de "El reino" de Gonçalo M. Tavares, libro que había estado buscando semanas en diversas pequeñas y medianas librerias pacenses y que no encontre en ninguna de ellas, por no estar disponible por razones al parecer relacionadas con la distribución o el número de ejemplares editados.
Podía haber comprado el libro a través de Internet, o haberlo adquirido en la librería de una conocida cadena de grandes almacenes donde si estaba disponible. Preferí el periplo de búsqueda, por que creo que es un deber social mantener las pequeñas y medianas librerías que forman parte del tejido cultural de la ciudad y no debemos renunciar a ellas.
Llegados a este punto, me gustaría hacer observar como el hecho de donde los lectores compremos nuestros libros (bien a través de Amazon u otros portales similares, o bien a través de librerias de fondo o de barrio) le es indiferente a los grandes grupos editoriales. No así para las pequeños editores, que en muchos casos con el cierre de pequeñas y medianas librerias pierden capacidad de llegar al publico, pues sus libros a menudo no son vendidos en las librerías de los grandes almacenes o centros comerciales por no atraer a un publico masivo.
Si a esto, sumamos la draconiana práctica que grupos editoriales como Planeta, practican con las pequeñas y medianas librerías respecto al cobro y plazos de devolución de sus productos, vemos como su viabilidad como negocio de los libreros hace aguas.
En resumen de todo:
- Si cada vez que alguien tiene que adquirir un libro ha de ir de un lado a otro, lo comprará por internet y a las pocas horas o días lo tendrá en casa. Pero si prefiere hojear el libro se dirigirá a la librería de unos grandes almacenes, centro comercial o similares.
- Con el gesto anterior no se ayudará al tejido cultural de las ciudades, del que forman parte las pequeñas y medianas librerias, mermándose éste y perdiéndose también a nivel económico, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo, cotizantes a la Seguridad Social y una menor recaudación de impuestos.
- Las grandes editoriales no perderán, si las pequeñas y el resto de la sociedad.
- Bastaria que las editoriales aumentarán el número de ejemplares por edición (se publican más títulos que nunca pero con menos libros por tirada) para que todas las librerias pudieran disponer de ciertos títulos demandados por los lectores.
- Asimismo, se debería también mejorar la distribución de libros a las librerias, acortando los tiempos de entrega a las mismas (En una de la librerias a las que acudí en busca de "El reino", me dijeron que me avisarían cuando dispusieran del título. Aun no les ha llegado).
- Por último, estamos vilipendiando la riqueza cultural de nuestro país. A menor número de librerías menos diversidad cultural, menos libreros recomendando libros que se salen de la norma, menos puntos de vista y a menor número de puntos de vista menos democracia.
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